miércoles, 26 de enero de 2011

MEXICO

No recuerdo bien la hora, ni las horas de vuelo, ni las horas que dormí en los cómodos asientos del aeropuerto de Chile, ni tampoco recuerdo la cantidad de pastillas que al momento había ingerido.
El sueño y la gastritis indicaban un combo perfecto y necesario para sobrellevar el viaje asta aquí.

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